No
hay mejor ley de prensa que aquella no escrita, dice un conocido aforismo.
Y esta es una regla de oro que debe regir al periodismo y a la legislatura
en todo el mundo. Por qué? Por la sencilla razón de que últimamente
va cobrando cuerpo en la dirigencia política de numerosos países
la idea de que se debe considerar si la libertad de prensa no está
siendo usada para violar la vida privada de las personas. Muchos políticos
piensan que la privacidad es inviolable y por lo tanto tampoco la prensa
tiene por qué hurgar alli. De aqui arranca la idea de poner ciertas
defensas que privilegien la privacidad y, en consecuencia, limiten las
fronteras de la prensa. Por ello, en algunos paises se habla insistentemente
de la necesidad de contar con una ley de prensa que regule el accionar
de los medios de comunicación. Y no son pocos los que estrechan
filas detras de esta idea.
La
dirigencia política parece no querer entender que en esta materia,
si bien hay que aceptar que la prensa comete excesos y a veces se deja
llevar por el sensacionalismo, lo mejor es dejar a la opinión pública
como supremo juez. Es decir, son los lectores de un díario, revista
o semanario los que han de sancionar al medio que comete excesos comprando
otras publicaciones. Y son los televidentes o los oyentes de una radioemisora
los que cambiarán el día en caso de que ya no depositen su
confianza en esos medios. Los politicos se someten a las urnas cada cuatro
o cinco años. |
La
prensa todos los dias.
Es bueno preservar la privacídad,
pero nunca escudarse detrás de ella. La prensa debe inmíscuirse
en todos los asuntos, por más privados que sean estos, sí
lo que se persigue es un asunto de interés público. Donde
haya interés
general deben estar los
sabuesos de la prensa . Y esto es asi porque el interés general
siempre estará por encirna del interés particular.
En
esta nueva era de la globalización es en donde más que nunca
se necesita de una prensa fuerte, dinámica, atrevida, que fisgonee
sin titubeos debajo de las alfombras, en el placard, en la buhardilla y
entre las sabanas y que cada dia ensanche sus fronteras derribando los
obstáculos que con buena o mala fe se levanten ante ella.
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Senador del Partido Encuentro
Nacional
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