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...Producción campesina y comercio internacional de alimentos
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Los factores adversos para que la agropecuaria paraguaya logre insertarse satisfactoriamente  en el comercio agrícola de la región (Mercosur) y mundial, son varios y aparentemente irremontables, por lo menos en el corto plazo. Estos factores son: i. la falta de competitividad de la producción nacional (costos elevados de producción y baja calidad del producto), ii. la fuerte disputa de países competidores por mercados escasos y exigentes, el proteccionismo de los mercados externos, iv. el inadecuado marco legal e institucional de apoyo al sector vigente en el país, v. la ausencia de estímulos de las políticas económicas internas, vi. la práctica del contrabando de importación y, vii. la politización y corrupción que impregna la cadena de intermediación en los procesos de comercialización..
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Tomás Palau Viladesau
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Muchos de estos obstáculos afectan no sólo a la producción agropecuaria campesina, sino a la agricultura mecanizada y a la ganadería. No obstante, estos últimos dos tipos de unidades productivas, ya sea por encontrarse cooperativizadas, por estar integradas verticalmente sobre acuerdos previamente negociados con la agroindustria, o por haber podido –como en el caso de los ganaderos- negociar directamente cuotas bilaterales de exportación, escapan a los efectos depresores de los factores antes mecionados.

Los campesinos y sus organizaciones en el Paraguay de hoy, por otro lado, están perfectamente conscientes de las escasas oportunidades (si es que encuentran alguna) que brindan los mercados integrados a sus productos. La mayoría de las organizaciones de nivel nacional han declarado públicamente su posición contraria al proceso del Mercosur. Tampoco se han visto favorecidos, salvo algunas pocas y puntuales excepciones, por programas de comercialización internacional de sus productos.

Esta posición coincide con la experiencia de los países vecinos del Mercosur , en cuanto al impacto que ha tenido la implementación del acuerdo sobre la agricultura de base familiar, muestra que la estrategia de integración ha contribuido a la pérdida de puesto de trabajo en la agricultura. El Mercosur ha contribuido a la aceleración del éxodo rural, junto con la apertura económica promovida a partir del inicio de los años 90. Asimismo, se percibe que este no es un proceso conducido por la “mano invisible” del mercado, sino que por el contrario, a pesar del discurso predominante que el Estado no tiene recursos para inversión, lo que se percibe es que la mayoría absoluta de los proyectos industriales y agroindustriales de la región cuentan con grandes subsidios del Estado, que van desde condiciones especiales de crédito, hasta infraestructura garantizada, exenciones impositivas y facilidades para remitir sus lucros al exterior.

Los datos anteriores revelan una situación poco propicia para estimular la producción campesina. Los mercados integrados favorecen la expansión de la gran industria en la producción agrícola. Otros datos proporcionados por el DESEP   indican al respecto que, entre 1990 y 1998 el comercio entre los países del Mercosur aumentó en cerca de seis veces. Esto permitió el crecimiento de sectores, especialmente en Brasil y Argentina, que tenían mejores niveles de competitividad. Pero el aumento del comercio entre los países del Mercosur no impidió que el comercio de estos países con el resto del mundo aumentase. Por el contrario, lo que ocurrió fue un aumento más rápido del comercio intra-Mercosur que el comercio extra-Mercosur.

A su vez, las inversiones directas externas (de las multinacionales) crecieron cerca de 10 veces entre 1991 y 1997 para todo el Mercosur. En el Paraguay pasan de U$ 84 millones a U$ 200 millones. El Mercosur se volvió así un espacio privilegiado para las estrategias de las empresas multinacionales. Estos mayores niveles de inversión sin embargo, no se tradujeron en una retomada del crecimiento. 
Mientras tanto, y muy al contrario de lo profesado por los principales líderes políticos y por los formuladores de políticas de los gobiernos con base en sus modelos neoliberales, junto con la expansión del comercio y de los flujos de capital, el mercado de trabajo de los cuatro países sufrió un inequívoco proceso de desestructuración con aumento de la informalidad y el desempleo.

Al hacer una somera evaluación de lo ocurrido con el funcionamiento del mercado “integrado” del Mercosur en cuanto a su comercio exterior, abrumadoramente dominado por materias primas de origen agrícola, se nota en el Cuadro de abajo –comparando los datos de 1990 y 1997- que si bien ha aumentado la participación de las exportaciones agregadas de los cuatro países en el total del comercio mundial (de 1,34% a 1,51%), las importaciones han aumentado mucho más (de 0,83% a 1,82%), determinando de este modo que los saldos positivos de ese comercio a comienzos de la década –antes del Mercosur- (de 0,51%) se volviesen netamente negativos a dos años de haberse implementado dicho acuerdo (de –0,99).
 

 Participación (%) de los países del Mercosur en al comercio mundial
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1980
1990
1997
Mercosur
Exportac.
Importac
Exportac.
Importac
Exportac.
Importac
Argentina
0,39
0,51
0,36
0,12
0,47
0,54
Brasil
0,99
1,20
0,91
0,64
0,97
1,15
Paraguay
0,02
0,03
0,02
0,04
0,02
0,06
Uruguay
0,05
0,08
0,05
0,04
0,05
0,07
Total
1,45
1,82
1,34
0,83
1,51
1,82
Fuente: OMC. Elaborado por Deser (op.cit.)

Según los datos que se disponen es posible así extraer algunas pocas conclusiones provisorias. Por un lado, los procesos de integración parecen constituirse en un escenario construido por las grandes empresas transnacionales de producción y comercialización de materias primas agrícolas. Por otro lado, a pesar de la integración, los países subdesarrollados pierden rápidamente terreno en el comercio mundial, en virtud del constante deterioro de los términos del intercambio comercial. Finalmente, puede afirmarse sin mayores dudas, que de ese comercio de materias primas agrícolas, la producción que tiene origen en el campesinado, en la agricultura de base familiar, está prácticamente excluida. 

Se requeriría un esfuerzo de magnitud nacional poder revertir el actual posicionamiento de la agricultura campesina de cara al comercio internacional de materias primas agrícolas. Dadas las restricciones de ese mercado, parecería más factible diseñar estrategias basadas principalmente en el mercado interno, aprovechando sólo puntualmente, oportunidades de mercado que puedan brindarse en el escenario internacional, insistiendo principalmente en la producción de alimentos naturales y en productos fuera de temporada. Como se dijo sin embargo, estrategias de este tipo, suponen la mancomunión de esfuerzos entre los sectores políticos y los productivos a nivel nacional, meta quizás excesivamente pretensiosa en momentos como los actuales en un país que sigue dando la espalda al campesinado.

Se requeriría un esfuerzo de magnitud nacional poder revertir el actual posicionamiento de la agricultura campesina de cara al comercio internacional de materias primas agrícolas. Dadas las restricciones de ese mercado, parecería más factible diseñar estrategias basadas principalmente en el mercado interno, aprovechando sólo puntualmente, oportunidades de mercado que puedan brindarse en el escenario internacional, insistiendo principalmente en la producción de alimentos naturales y en productos fuera de temporada. 
 

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